Regreso a casa

Estaba programado para el 17 de abril luego de recorrer un poco el norte de India (Rishikesh, Agra, Jaipur, Nueva Delhi). Sin embargo, como decía en otro post, el alma suele ser quien elige el destino, por lo que estuve únicamente en Rishikesh, la capital mundial del Yoga y mi hogar por más días de lo planeado.

Y cuando el universo se encarga de ordenar las cosas, todo fluye de maravilla, como les he contado en mis entradas anteriores, todo este viaje se dio en menos de dos semanas, me fui sin que mi inglés fuese el mejor, recorriendo medio planeta y afrontando miedos, como viajar tantas horas en avión, no conocer el camino hasta Rishikesh, saber si llegaría mi maleta, entre muchos otros más…

El 3 de marzo, inicie mi maestría de Yoga, en la escuela Yog Sansthan, los primeros días fueron algo complejos por el inglés, a medida que avanzaba mi oido se empezó a habituar y cada día entendía más de los temas que enseñaban y contra todo pronostico logré terminar el curso el 30 de marzo.

El orgullo que sentí ese día jamas lo había sentido y eso hizo que mis miedos a aprender un idioma nuevo, fuera superado. Fue un día infinitamente feliz, sin importar que para ese momento una pandemia ya tenía medio mundo paralizado y sin tiquete de regreso, como los del resto del planeta, había sido cancelado.

Al ver esta situación, utilice el dinero que llevaba para viajar por India y seguí profundizando mis estudios y hacer una maestría más avanzada, pues la escuela entendía la situación de los que estábamos ahí y nos dio esta maravillosa oportunidad. El 4 de abril, continue con las clases, sin saber que el cansancio se iba hacer más evidente cada día que avanzaba. Esto no fue un limitante para terminar más orgullosa de mí, de lo que hice, de lo que logré y de la valentía que tuve en esta experiencia. Sin duda no fue fácil, era tener constancia día tras día, dar lo mejor de mí y no estaba dispuesta a renunciar.

El 30 de abril, me gradué de mi curso y era momento de empezar a buscar el regreso a casa, algo un tanto complicado en este tiempo donde las fronteras están cerradas. Pero mi compañero de camino Zalman, había estado trabajando día y noche en esa búsqueda, casi desde un mes atrás.

Un vuelo humanitario, fue la alternativa que él construyó y en donde finalmente tenía un cupo para poder volver a casa. La fecha cambio varias veces, no obstante yo tenia mi maleta lista ya que en cualquier momento me recogerían y poder iniciar mi regreso. Esperar no era sencillo, pero no faltaron los angeles que me acompañaran durante ese periodo.

Solo hasta el 16 de mayo, comenzó mi retorno a casa, un recorrido de casi 6 horas en carro desde Rishikesh hasta New Delhi. Allí espere junto a otros colombianos casi 5 horas y poder entrar al aeropuerto, en donde nos hicieron controles de salud respectivos, el distanciamiento social en las filas, pasar migración y por fin en la sala de espera, todo esto fueron 6 horas.

Siendo las tres de la mañana del 17 de mayo, aterrizó el avión de la aerolínea indonesia Garuda. Aquí me toco enfrentarme con otro gran miedo, viajar en la silla del medio. Afortunadamente, las primeras 8 horas logre que me cambiaran de silla y poder estar cómoda. Estaba haciendo lo fácil y evadí la situación, pero la vida es muy sabia y en la escala de Amsterdam, la ocupación del avión era de 366 personas, lo que quería decir que el trayecto de ahí hasta Colombia, me tocaría en mi silla inicial.

Avión Garuda Indonesia

Una vez ahí, empece a meditar, escuchar música y lo que fuera para distraerme, en menos de tres horas la claustrofobia y el miedo a viajar en ese asiento, los tenia controlados, se puede decir que superado.

Se acercaba el momento de entrar a territorio colombiano después de casi 20 horas de viaje y la ansiedad de saber que estaba mas cerca hizo que esa hora que faltaba para estar en el aeropuerto el Dorado, se hiciera eterna, pero lo que no nos esperábamos era que entraríamos a Colombia escuchando al embajador de Indonesia, dándonos la bienvenida con un emotivo mensaje el cual tenia de fondo la canción Colombia tierra querida!!, no siendo suficiente esto, el piloto al aterrizar en Bogotá, nos agradece por viajar con su aerolínea y con su acento finaliza diciendo Parceros llegaron a casa.

Recorrido de 21 horas

Eso hizo que el viaje terminará de la mejor manera, el cansancio se desvaneció por esos instantes y las lagrimas invadieron mi rostro por la alegría de saber que había vuelto.

Pd…

  1. Volveré a India, a recorrerla, a estar entre vacas y micos, a seguirla amando.
  2. Planear, se convirtió en confiar. Todo lo planeado siempre tuvo un rumbo diferente, por lo que aprendí a fluir.
  3. Yog Sansthan, la mejor escuela que el universo me puso en el camino.
  4. Garuda, en el hinduismo es el rey de los pájaros.
  5. La tripulación de la aerolínea, fue la mas especial y atenta, hasta bailaron nuestra música.
  6. Las casi 5 horas en migración fueron agotadoras.

    Por ahora, espero pronto llegar a Medellín.

    Con cariño,
    Juli

2 comentarios sobre “Regreso a casa

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